En los últimos 20 años, las políticas públicas han brindado un amplio reconocimiento a lo que muchos conocemos como la Banca Popular, al punto de que en la actualidad forma parte del organigrama del sistema financiero.

La Banca Popular ha existido desde hace mucho tiempo como una alternativa de servicios a quienes forman parte de la base de la pirámide, esto es los menos favorecidos, nicho de mercado que se encontraba desatendido en la prestación de servicios financieros y prácticamente sin supervisión y regulación que garantizara la integridad de los recursos de quienes constituyen la base de su captación.

La ausencia de regulación y supervisión originó experiencias lamentables en las que los depositantes sufrieron daños irreversibles en sus patrimonios, por lo que las autoridades decidieron no solo supervisar y regular a los prestadores de servicios de éste sector, sino que conscientes de su importancia tomaron medidas tendientes a fortalecerlo y además a promover la existencia de mayores intermediarios financieros que coadyuvaran a reducir el nivel de exclusión financiera de nuestro país.

Diversos estudios señalan que el nivel de bancarización en México es aproximadamente 20%, por lo que existe un alto índice la población carente de servicios financieros.

Considerando que la población económicamente activa (PEA) de nuestro país es del 51% y que la población total asciende a aproximadamente 113.7 millones de personas, existen potencialmente, 58 millones de individuos que deberían ser acreditados de la banca.

Datos revelados por el Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros S.N.C. (BANSEFI) indican que solo el 37% de la PEA (21 millones de personas) tienen servicios financieros de la banca comercial y 15% por la banca popular, por lo que aproximadamente 28 millones carecen de ellos.

Formalmente podemos decir que como parte de la Banca Popular se reconocen a:
 
Sociedades Cooperativas de ahorro y préstamo
Sociedades Financieras Populares (SOFIPOS)
Cajas Solidarias
Cajas de Ahorro y Crédito Popular
Sociedades de Ahorro y Préstamo
 
Adicionalmente hay que señalar que también atienden a éste sector bajo metodologías de crédito diversas:
 
Sofomes
Sofoles
Uniones de Crédito
Casas de Empeño
ONG (organizaciones no gubernamentales)
IAP (instituciones de asistencia pública)

A continuación se muestran algunas cifras que permiten tener una aproximación del tamaño del mercado potencial para la banca popular:

En el 2000 había en México, 9.8 millones de microempresas incluyendo auto empleo
En el 2012 se estima que hay el equivalente al 18% de la población aproximadamente 19 millones
Hoy el 60% de la población está en el autoempleo
Adicionalmente se señala que en los últimos años la microempresa es el sector que ha generado empleo en México
 
Consideraciones tanto económicas como financieras y  sociales marcan la importancia de apoyar el desarrollo y consolidación de la Banca Popular en México por lo que el reto de las políticas públicas, será diseñar y destinar recursos suficientes para promover el crecimiento sustentable de las instituciones que forman parte de este importantísimo segmento del sistema financiero. 
 
Igualmente importante será diseñar esquemas de evaluación que garanticen que los recursos públicos alcanzarán el impacto buscado y que prevalecerá una amplia coordinación entre la Banca de Desarrollo y la Secretaria de Economía, entidades que han tenido un papel muy destacado hasta el día de hoy.
 

El Fortalecimiento de todas las instituciones que forman parte de la Banca Popular será una tarea a largo plazo en la que será muy importante el seguimiento al comportamiento de los indicadores económicos, financieros y sociales en los que tiene incidencia.