La población pobre, tanto urbana como rural, es la que construye su vivienda, una vivienda progresiva que puede tardar hasta 15 o más años. 

La CONAVI decidió romper con ese modelo. En Ésta es tu Casa existen tres componentes: subsidio público+crédito+ahorro, para complementar la ayuda.

De la vivienda en México, 65.3% es contabilizado como producción social de vivienda y dentro de ella, 33.3% es vivienda autoconstruida. La población pobre, tanto urbana como rural, es la que construye su vivienda, una vivienda progresiva que puede tardar hasta 15 o más años.

Paso a paso, compran material cuando tienen un sobrante. En un año, levantan unas paredes. Otro año, cuelan un techo. Uno más, construyen un segundo cuarto. Y así se pasan la vida. Ya mayores empiezan a ver su casa como un todo y es cuando empiezan los hijos a tener pareja. Ante la actual presión económica, los hijos ya “emparejados”, se quedan a vivir ahí o con la familia de la pareja, mientras la nueva pareja empieza el mismo ciclo de vivienda progresiva, a veces en terrenos sin servicios.

Sin embargo, la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) puso los ojos y el cerebro para encontrar esquemas que posibilitaran a quienes obtienen menos de cinco salarios mínimos al mes (9,474 pesos) mejorar su vivienda. El programa Ésta es tu Casa ha sido la respuesta. Va de la producción social de vivienda (caótica, desordenada y caprichosa) a la Producción Social de Vivienda Asistida (PSVA), en la que los participantes planean, diseñan, ejecuten su propia vivienda y reciben asesoría y seguimiento. Del presupuesto federal destinado a vivienda en el 2011 (5,312.8 millones) a la PSVA, se dedicaron 350 millones de pesos (6.5%) y se realizaron más de 15,000 acciones de vivienda asistida. Realmente es insignificante esta cantidad ante la carencia de vivienda digna de la mayoría de los mexicanos.

La Conavi decidió romper ese modelo. En Ésta es tu Casa existen tres componentes: subsidio público+crédito+ahorro. Es decir, si una familia pobre quiere acceder este subsidio, requiere también solicitar un préstamo y tener un mínimo de ahorro. Si no se tienen estos dos componentes, no fluye el subsidio.

Ésta es la primera novedad del programa. La segunda es que la Conavi buscó alianzas con organizaciones de la sociedad civil y entidades de ahorro y crédito para llegar a poblaciones pobres, alejadas y sin acceso a estos servicios. Mientras la Conavi da el subsidio, las ONGs dan asesoría y seguimiento, y las cooperativas dan el crédito y captan el ahorro. Se prefirió a estas instituciones que a organismos públicos y presidencias municipales por su manejo profesional, su compromiso con la población excluida y su espíritu de transparencia y honestidad.

Los resultados de este programa son indiscutibles gracias a las estrategias de supervisión y seguimiento establecidas por la Conavi.

Todavía su escala es muy limitada. La experiencia adquirida indica que es hora de multiplicar este tipo de esquemas de subsidio más crédito más ahorro junto con seguimiento, pues generan corresponsabilidad en los usuarios (no beneficiarios), propician la participación activa en múltiples procesos implicados en el programa y conllevan una dinámica educativa que potencia las virtudes de los pobres y les abre un resquicio de esperanza de que el futuro podrá enfrentarse mejor gracias a una vivienda digna, saludable, sustentable y productiva.

*Experto en microfinanzas, encabeza Cosechando juntos lo sembrado AC.

 

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