La globalización y las crisis económicas que se han presentado en el mundo han generado cambios importantes en el esquema de vida de todos los países y México no ha sido la excepción.
Durante muchos años, nuestro plan de vida profesional se orientaba a prepararnos para integrarnos a una gran empresa y aspirar a algún puesto directivo, en el tiempo las condiciones han cambiado y nuestras expectativas laborales también.
Datos estadísticos señalan claramente que el empleo formal remunerado muestra una tendencia a la baja en tanto que el autoempleo es una fórmula cuya tendencia es creciente.
Al primer trimestre de éste año la estadística de empleo-ocupación del INEGI refleja lo siguiente:

En este tema hay que reconocer la contribución de las microfinanzas: el autoempleo, al que ahora hay que preparar en las aulas a las nuevas generaciones es sin duda el camino para generar actividad productiva, reactivar nuestra economía y establecer opciones de empleo en las que nuestros jóvenes apliquen los conocimientos que adquirieron en nuestras universidades.
Hay que preparar a nuestros alumnos para que sean emprendedores exitosos que no confundan la innovación con la improvisación, que asuman su proyecto emprendedor como parte de su proyecto de vida, que se preparen para ser emprendedores, para identificar si su proyecto cumple con las condiciones requeridas para considerarlo viable, para que identifiquen los riesgos que estarán asociados al proyecto y tengan herramientas que les permitan tomar la mejor de las decisiones.